La Comunidad Valenciana ha sido una de las comunidades en
las que en tiempos de bonanza más se construyó. Solemos asociar el frenesí
constructor con la costa, pero lo cierto es que el fenómeno fue más amplio,
llegando hasta pequeños pueblos donde el número de construcciones nuevas rozaba
lo absurdo, teniendo en cuenta los habitantes que residían en los mismos. Como disculpa,
podemos decir que las promotoras en un alarde de imaginación, consideraban a la
mayoría de estos pueblos como prácticamente costeros, o por lo menos era como
vendían los inmuebles a sus clientes extranjeros. No tenían reparos en
promocionarlos como adosados de alto standing a 20 minutos de la playa. La
realidad es que eran adosados de tamaño más bien escaso, y la playa, en el
mejor de los escenarios estaba a 3 cuartos de hora.
Un buen ejemplo, lo tenemos en el pequeño municipio valenciano
de L´Alcúdia de Crespins. Vamos a obviar las decenas de pisos nuevos vacíos y a
estrenar, o los solares vacíos a la
espera de las construcciones. Nos centraremos en una urbanización con más de 70
adosados, y sólo dos viviendas habitadas. La última promoción de estos adosados
fue terminada hace apenas 3 años.
En el siguiente lote de fotos nos centramos la segunda fase, en la
que los adosados ya han sido prácticamente saqueados. Desde la propia acera se
pueden ver como se han picado paredes y suelo en el interior. Lo más preocupante
es que ya se está empezando a tirar estructuras enteras.
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| Muro de la entrada derribado. |
Estos adosados estaban
ofertados desde la alucinante cifra de 240.000 euros (y recalcamos el desde).
No se vendió ninguno.
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| Atención a la farola delante de la entrada para el coche. |
Dada la apariencia de urbanización fantasma y sin futuro, no
podemos dejar de pensar si no hubiera sido más razonable desde el punto de
vista social y hasta económico, alquilar las viviendas a un precio simbólico.
Al menos los inquilinos hubieran cuidado mejor los adosados. Desgraciadamente,
las consecuencias de estos planes de negocio ya sabemos quien las paga,
todos nosotros a través de dinero público para compensar la mala gestión de los
bancos, no sólo antes de la crisis, también en gestiones recientes. Pero es fácil arriesgarse cuando el dinero es de otro...






