Como no quise firmar la carta de despido me dijo que me la
enviaría por burofax.
Y ahí amigos, es cuando empecé a esperar. Esperaba que al
día siguiente tuviera la dichosa carta, pero
no llegó. Día a día esperaba al cartero y sus jugosas novedades. Por razones
que se escapan a mi entendimiento, dos meses tardó mi jefe en decidirse
Así termino mi espera, pero fue un falso final, porque
todavía me quedaba cobrar salarios atrasados, indemnización, finiquito… En mi
vida entró el FOGASA (el organismo que responde de parte de los pufos del
empresario cuando la empresa es insolvente) y su monumental retraso para pagar.
Pero no estoy solo en esta espera, me acompañan miles de
trabajadores. Además, en menor o mayor medida todos somos víctimas de retrasos
que trastocan nuestras vidas, desde las devoluciones de Hacienda hasta el
ingreso de las becas, momentos que en demasiadas ocasiones parecen no llegar
nunca, más en tiempos de crisis.
Y este es el pelaje del blog. Habrá dos o tres secciones
fijas, dedicadas a FOGASA, Hacienda y demás administraciones para que podamos
compartir experiencias o tener referencias sobre fechas aproximadas de pago.
También me gustaría comentar noticias o simplemente hechos
cotidianos que me parezcan injustos, o cuanto menos, mejorables.